ENTREVISTAS

«El cine panfletario no tiene validez»

 Michel Suárez
|Madrid| 04-11-2011

Héctor Noas, protagonista de ‘Los dioses rotos’, habla sobre el cine nacional, las peripecias de los actores cubanos por el mundo y del acento, ese gran problema.

Héctor Noas.

Héctor Noas (o Héctor Eduardo Suárez, El Polaco) es un rostro familiar del cine, el teatro y la televisión. Vive en España desde hace 13 años y comparte escenarios entre La Habana y Madrid. Licenciado en Artes Escénicas, con especialización en Actuación, comprueba en las calles, de cualquiera de sus dos patrias, la trascendencia de su paso por La bella del Alhambra y Los dioses rotos, o su participación en series españolas de éxito.

Muchos actores cubanos han emigrado a Estados Unidos, España o América Latina, pero se han encontrado con el problema del acento, en el caso español, o con el de un mercado que no puede asimilarlos a todos, como el de Miami. ¿Cuál es tu caso?

En el caso de España, el problema del acento abarca no solo a los latinoamericanos, sino incluso a los nacionales. En un país donde se habla y se insiste constantemente en la diversidad cultural, y a pesar de que en la calle y en la vida cotidiana, este sea un país enriquecido por las diferentes culturas, todas ellas con sus características y variedad de acentos, en los medios se ven obligados a hablar como si fuesen de Salamanca o Valladolid, si quieren tener una carrera estable.

Es el llamado “acento neutro”, aunque sabemos que es realmente acento castellano. Por lo tanto, los actores canarios, andaluces, gallegos o catalanes tienen que “esforzarse” para variar su forma de hablar, aunque ello implique renunciar a parte de su esencia cultural incluso en su propio país. O tendrán que esperar por determinado personaje para el cual se requiera ese acento determinado.

A mi modo de ver, este es un esquema arcaico más propio de una España franquista que de una nación que quiere sentir integrados a todos sus miembros. Si en la calle, en los hospitales e incluso en el Parlamento hay tanta variedad de acentos, ¿por qué en las series de televisión, en el teatro convencional e incluso en el cine, se evade esa realidad?

El caso de Miami no lo conozco tanto, pero deduzco que pase algo parecido con lo del acento, solo que allí el llamado “acento neutro” nos suene a mexicano al resto de los mortales. Es cierto que se asocia el “acento cubano” con el acento habanero, que es mucho más marcado que el de otras regiones de la Isla, y esto puede ser una limitante.

En la televisión, el producto casi siempre se hace pensado en los consumidores y ya sabemos que el mayor por ciento de televidentes latinos en EE UU son los mexicanos. Hay excelentes actores cubanos en Miami y es una pena que no todos logren establecerse en los medios, a pesar de su calidad. Un actor cubano o una actriz por muy buenos que sean, no están respaldados por una potente industria televisiva. Los cubanos jugamos con bastante desventaja en ese sentido.

En mi caso, en España, y quizás porque he trabajado mi dicción como actor desde mis inicios, he podido hacer teatro, televisión y hasta cine. También es cierto que he perdido buenas oportunidades por negarme a variar completamente mi esencia. No es lo mismo trabajar un acento para determinado personaje que sentirte obligado a hacer constantemente algo en lo que tú no crees. Desgraciadamente, las reglas del juego no las ponemos los actores; por lo tanto las asumes o te retiras del mismo.

¿Qué opinas de la calidad de la actuación en la Isla? ¿A qué se deben ciertos tonos histéricos y la debilidad general de los actores más jóvenes, pese a que existe el ISA, por ejemplo?

Cuba siempre fue un ejemplo en cuanto a actores. Fuimos pioneros en Latinoamérica en la televisión e incluso conocimos del método de Stanislavsky antes que otros. El movimiento teatral cubano ha sido una cantera de talento aun en las peores condiciones. Tuve como maestros en el Instituto Superior de Arte a grandes profesionales. Ellos aportaron sus conocimientos para mi formación, pero lo cierto es que solo la autoexigencia puede hacer que un actor crezca.

No comparto la idea de que haya una debilidad general en los actores más jóvenes. Siempre ha habido actores más eficaces que otros. Lo que pasa es que cuando se empieza joven en la profesión hay algunas inseguridades y limitaciones que poco a poco se van superando. El ejemplo más notable de esas limitaciones es la mala dicción. No se debe confundir el realismo con ese naturalismo extremo, donde no se entiende lo que se dice. La cotidianidad puede ser un elemento válido en una serie sobre la actualidad, pero cuando tocamos un clásico o una época determinada hay que ser más exigentes con la forma de hablar.

No se puede culpar a un actor o a una actriz si hay “cierto tono histérico” en su actuación. Para eso están los directores. Los actores a veces no tenemos referencia de lo que estamos haciendo y podemos confundir sentimiento interno con expresividad física. Creo que el éxito de algunas telenovelas han condicionado ese tipo de actuación como patrón a seguir. Excluyo a los brasileños, quienes para mí son los grandes maestros del género.

Que Cuba no sea capaz de exportar una telenovela (por aburrimiento y mala calidad), ¿es síntoma de que a veces los primeros serán los últimos?

Cuba no es capaz de exportar ninguna telenovela porque en Cuba la televisión no es una industria. Salvo Brasil, México, Colombia y Venezuela, al resto de los países latinoamericanos, aunque hagan un producto válido, les cuesta mucho colocarse en el mercado. No se puede negar que las telenovelas cubanas son muy deficientes en cuanto producción, no hay recursos para hacerlas. Los artistas y técnicos se enfrentan día a día a una serie de limitaciones materiales enormes; por lo tanto, aunque se toquen temáticas interesantes, el producto final desde el punto de vista de imagen es muy débil, no puede competir con las superproducciones de otros países.

No soy lo que se dice un fan de las telenovelas, pero me aburren mucho más esas donde ya se repite el mismo esquema manido de la pobre que se enamora del rico y la mala malísima que se le enfrenta, por muy buena calidad de imagen y producción que tengan.

Me llama la atención cómo desde Miami los cubanos siguen y están al tanto de lo que se hace en la televisión en Cuba en cuanto a series, teleplays y cine se refiere. El cubano quiere lo suyo esté donde esté y es fiel a su esencia, aunque sus realidades sean ya muy diferentes.

Recientemente se exhibió ‘Habanastation’ con un éxito apabullante de público. ¿Este tipo de estrenos cubanos suelen ser multitudinarios por el producto en sí mismo o por las condiciones del país, donde no existe un circuito comercial y los estrenos son cosa de la televisión?

Por suerte, los cubanos quieren a sus artistas, a su música, a su ballet, a su cine, y siempre ha sido un pueblo con mucha inquietud cultural. Un ejemplo ha sido año tras año el Festival de Cine de La Habana. He viajado bastante gracias a mi profesión y te aseguro que pocas veces he visto tantas colas en los cines como en Cuba. Es cierto que el cubano siempre está ávido de saber qué pasa más allá del horizonte, pero también quiere verse reflejado en su cine o su televisión. La gente acude en masa a ver lo nuevo que se hace, aunque luego sea crítico con eso que ha visto.

Habanastation toca un tema que puede pasar ahora mismo en cualquier sitio del mundo, pero que pase en Cuba, donde siempre se ha hablado de la igualdad, despierta la curiosidad. Es una realidad que existe y que puede ir a más. Negarlo sería absurdo.

¿Significa ‘Habanastation’ un avance en el tratamiento de los problemas sociales?

Los temas sociales, de alguna forma, están siempre que se toque la realidad, aunque no profundicen en las causas. Ha habido en ese sentido obras más críticas con la realidad y desde hace muchos años. Recuerdo que cuando vi Madagascar, de Fernando Pérez, salí del cine con un estado de ánimo que me costó superar. Con Suite Habana, también de Fernando Pérez, me pasó otro tanto.

Ha realizadores que han hecho sus obras basándose en la crítica social, sobre todo últimamente en la Muestra de Cine Joven. Me devuelve la esperanza. Es un cine crítico que yo apoyo, sobre todo si está bien hecho. El cine panfletario, ya sea a favor o en contra de determinada política, para mi no tiene validez. El arte debe ser crítico con la realidad, aunque sea molesto. Solo así conseguirá mejorarla.

Protagonizaste ‘Los dioses rotos’, de Ernesto Daranas. ¿Cuáles fueron los problemas del que, en mi opinión, pudo haber sido el mejor filme cubano de la última década?

Quien vea Los dioses rotos no tendrá una idea de todos los obstáculos, sobre todo materiales, que tuvo que enfrentar el equipo de realización encabezado por Daranas, su director. A pesar de tener el total apoyo del Ministerio de Cultura, hacer esa película con un presupuesto risible solo fue posible porque había un talento y un deseo de hacerla que rayaba en la terquedad. Yo mismo aporté absolutamente todo el vestuario de mi personaje, y así cada quien puso su granito de arena porque confiamos en el proyecto.

El hecho de que no se hubiese grabado en el soporte idóneo complicó el proceso de postproducción para que la imagen alcanzara el nivel que logró. Ya en el proceso de montaje hubo un material que no se pudo usar por razones técnicas, y Daranas tuvo que hacer filigranas con la dramaturgia para que la historia cobrara sentido. Hubo que sacrificar algunas historias argumentales que complicaban pero a la vez enriquecían el núcleo central.

Lo más triste es que la película, que obtuvo el Premio de la Prensa, el del Círculo de Periodistas y el Premio del Público en el Festival de Cine del 2008 y que ha despertado el interés y la admiración de tantas personas, haya visto limitada su distribución internacional por razones burocráticas. Nunca antes he recibido tantos elogios por mi trabajo y la película ha tenido récords de descargas en internet. Estoy muy orgulloso de haber sido parte de esa historia.

Acabas de rodar ‘Verde, verde’, en La Habana y bajo la dirección de Pineda Barnet. ¿De qué trata esta nueva película?

Trabajar con Enrique Pineda Barnet para mi es siempre un regalo y esta película ha sido un privilegio. Es quizás su película más dura, potente y personal de todas. Es una historia que va contra la homofobia, pero yo diría que más que eso, apela al ser humano y sus valores más esenciales como son la honestidad y el respeto a lo diferente.

Creo que va a ser muy polémica, que va a despertar sensaciones encontradas; pero en cualquier caso, una película necesaria. Fue un trabajo que requirió un máximo de concentración y de atmósfera inusual. El rodaje fue intenso. Los actores terminamos agotados en todos los sentidos. Ahora solo espero verla terminada y que el público opine.

¿Qué ideas tienes en mente para terminar este año, tanto en Madrid como en La Habana?

No soy muy supersticioso, pero no debo hablar de lo que no está realizándose aún, sobre todo para no crear expectativas. No son buenos tiempos, pero proyectos hay. Se supone que este año estrene en Madrid en teatro Las confesiones del pene. Una obra divertida, sin apenas escenografía, y donde los tres actores tendremos la oportunidad de hacer varios personajes, y el público a pasárselo bien. Se supone que luego haga una película que estoy esperando con un ansia tremenda, pues el guión es una delicia. Se supone que hay otra película en camino… En fin, como todo queda en el campo de lo que “se supone”, cruzo los dedos para que al menos alguno de los proyectos salga adelante. Si salen todos, podré considerarme inevitablemente un hombre afortunado.

Un abrazo a todos los cubanos, estén donde estén.

NOTICIAS DE FAMOSOS – AL AIRE

 HECTOR NOAS
                    Un actor cubano que llego a deleitar a algunos países con sus personajes, dirección de actores, y mucho mas, este actor con un sello simbólico en la frente de profesionalismo, inteligencia, hace que cada día su carrera sea mas interesante, ha trabajado en importantes películas europeas, desde que empezó desde su natal cuba hasta ahora ha llevado una carrera digna de admirar, hablamos con este intelectual actor, quien nos cuenta sus anécdotas, y sus pensamientos a la hora de hablar de actuación.

¿Cómo empieza su carrera Artística?
De niño siempre me interesó la actuación. Me gustaba cantar y bailar. Representaba  en los juegos a los héroes de las películas o las series, sin ser consciente de que estimulaba en mí una vocación. Por razones circunstanciales empecé a estudiar en la Academia de Pilotos de la Marina Mercante y aún ahí participé en varios festivales artísticos como aficionado. Luego tomé la determinación de dedicarme de manera profesional a ser actor, fue así como empecé a prepararme. Tomé un curso de actuación que impartió el cineasta Enrique Pineda Barnet en el ICAIC. Mientras hacía este curso trabajé en dos cortos cinematográficos. Tiempo después ingresé en el Instituto Superior de Artes de la Habana a la especialidad de Actuación.  A la vez debutaba como actor profesional en el cine con la película “Tiempo de amar” en 1983.
¿Qué tan fácil o difícil fue entrar a la televisión y al cine?
Contrario a lo que sucede normalmente, yo empecé por el cine. En la televisión tardé algo más, ya que en Cuba existía en ese momento una normativa que prohibía a los actores que no estuviesen “evaluados” como tal o que hubiesen sido egresados de alguna escuela de arte, “hablar” en televisión. Era algo absurdo pero que respondía a unas circunstancias determinadas y yo estaba estudiando en ese momento. Cuando terminé ese curso de actuación del ICAIC, por ser el alumno más aventajado me dieron unas cartas de presentación para determinados realizadores de la Televisión, pero éstos, a pesar de estar interesados en usarme, no pudieron hacerlo. Este inconveniente me impulsó mi necesidad de entrar a estudiar en el Superior de Artes.
Como nace la oportunidad de salir de su natal cuba, para realizar una carrera internacional?
Desde 1993 entré a formar parte de la compañía de teatro “El Público” que dirige Carlos Díaz. Con la cual estrené al año siguiente  “El Público” de Lorca. Esta obra junto a “Calígula” de Albert Camus, que también protagonicé, fueron invitadas a una gira por España. Estuvimos en varias ciudades de la península con mucho éxito y muy buenas críticas. Casualmente, una importante directora de casting que conocía mi trabajo desde Cuba, se puso en contacto conmigo para una serie que estaba en pantalla en ese momento en la Televisión Española. Conocí al Productor y al poco tiempo, cuando me preparaba para regresar a Cuba, me llamaron para que entrara en la serie con un personaje protagónico. Grabé año y medio, hasta que finalizó la misma. Esto me abrió muchas puertas en ese momento, después me llamaron  para otros proyectos.
¿Qué siente cuando actúa?
La profesión del actor es dura especialmente  por los sacrificios y el tesón que conlleva. Yo soy un ser humano con una psiquis compleja. Realmente pude haber escogido una profesión más estable y por mis rendimientos docentes haber logrado un alto estatus en cualquier sitio.  Pero “ser actor” en mi caso, más que un deseo se convirtió en  una necesidad. Cuando logro meterme en la piel de un personaje se produce en mí una especie de exorcismo.  Experimento emociones y acciones que en mi vida cotidiana no sería capaz de hacer. No soy actor para hacer catarsis, eso implicaría ser algo neurótico y yo soy bastante estable emocionalmente. Soy actor para comunicar ideas y emociones.  Me produce una satisfacción enorme. Es mi refugio y a la vez mi  liberación.
¿Como ve la aceptación de los actores cubanos en Latinoamérica?
Mi experiencia en Latinoamérica  hasta el momento y desafortunadamente no ha sido muy amplia.  Digo desafortunadamente porque sería para mí un sueño hecho realidad  poder estar en las pantallas de esos países. Muchos de mis compañeros han navegado con mejor fortuna. La mayoría de los actores cubanos han estudiado en muy buenas escuelas, razón por la cual  salen preparados para enfrentarse al complejo mundo de la televisión. Muchos han podido atenuar el fuerte acento cubano y eso abre lógicamente más posibilidades en el mercado. Cuando un actor cubano abre una puerta y hace un buen trabajo, esa puerta siempre queda abierta para que otros puedan atravesarla. Yo deseo que también me llegue ese momento.
Háblenos sobre el éxito del largometraje Los dioses Rotos.
Desde que leí el guión me pareció una historia fascinante, con excelentes personajes diseñados de manera magistral. Conocía a Daranas, su director,  pues ya había trabajado anteriormente en otros proyectos con él. El resultado me sorprendió muy gratamente. En cine, en algunas ocasiones, es difícil saber a ciencia cierta cómo va ser el resultado de la obra. Depende de muchos factores e incluso siendo un proyecto excelente, puede que en la confrontación con el público, no se reciba bien. Sin embargo, en el caso de Los Dioses Rotos, fue sorprendente, hacía muchos años que la crítica y el público no se ponían de acuerdo a la hora de valorar un resultado de manera tan unánime. La película se exhibió en el marco del Festival de Cine de la Habana y a pesar de que sólo compitió como Ópera Prima (lo que la invalidaba para optar a los premios por categorías) obtuvo el Premio del Público, el Premio de la Asociación de Periodistas del círculo de Cultura y el de la Asociación de la Prensa Cinematográfica como la mejor película del año.  Ha sido catalogada por la Prensa como el mayor acontecimiento audiovisual de Cuba en los últimos años y además el público nos dio su respaldo absoluto.  Yo recibí el Premio en el Concurso Nacional de Actuación CARICATO como el Mejor Actor en Cine en el año 2008. Ahora comienza su periplo internacional y ojalá siga con buena estrella. Los Dioses Rotos Acaba de ganar dos Premios en el Festival de Ceará en Brasil y próximamente estará en el Festival latino de Providence en Estados Unidos.
Héctor Noas
 Vemos que tiene un gran repertorio de películas en su Hoja de vida, ¿Cuál es el largometraje con el que siempre ha soñado?En cada una de mis películas hay mucho de mí porque siempre que emprendo un proyecto lo hago como si fuese el último. No he perdido con los años esa ingenuidad inherente a los que empiezan en la profesión y cada nueva opción es un nuevo reto a asumir. No sueño con un largometraje determinado. Soy más ambicioso en ese sentido, sueño con muchos. Gracias a Dios tengo proyectos interesantes en este momento. Uno de ellos con mi primer maestro de actuación y casi padre, Enrique Pineda Barnet, director de ese gran clásico del Cine latinoamericano que es “La Bella del Alhambra”. Es una historia básicamente de dos personajes, sobre un tema tan polémico como interesante y necesario. Será cuestión de esperar a que se concrete y entonces seré feliz.El doblaje es una profesión que mucha gente no sabe como funciona, ¿Cuéntenos un poco sobre este tipo de trabajo?

Bueno, yo en principio  estoy en contra del doblaje. Me refiero al doblaje de las series de televisión o de películas a las que se les mutila algo tan auténtico como es la voz de los actores que las interpretan. Otra cosa diferente es que por motivos de calidad del sonido sea necesario “doblar”. Esto puede permitir al actor, desde la distancia que ofrece el haber concluido un rodaje, mejorar el trabajo sobre el personaje. En este caso disfruto mucho ese proceso además porque tengo un gran sentido autocrítico.

¿En la televisión cubana, que tanto puede restringir el medio político las historias a la hora de crear?

En todas las televisiones del mundo hay cierto tipo de censura. Es un medio demasiado poderoso como para que sea anárquico. Negarlo sería ingenuo. En Cuba, por supuesto, hay temas que no se tratan aunque cada vez más se realizan proyectos basados en la crítica de la realidad. El punto de hasta dónde se llega, lo determinan los factores circunstanciales que van desde la autocensura de un creador, hasta el punto de vista de un funcionario encargado de hacer viable un proyecto en ese momento. Yo acabo de estrenar  “La Anunciación”, una película sobre la división de la familia y lo que significa las discrepancias basadas en la ideología política. Se tocan temas muy lacerantes como los actos de repudio que sucedieron en el Mariel o la posibilidad de salir o no de Cuba. Es una película dura pero honesta porque cuestiona tópicos hasta hace poco intocables.

La nueva generación de artistas en el teatro se esta viendo enfocada mas por hacer teatro actual, y están dejando a un lado el teatro clásico, y sus autores, ¿Por qué cree que estas generaciones están tomando este género teatral?

El Teatro tiene ciclos.  A veces se ponen de moda temas o formas de hacer determinadas. Es normal y hasta necesario que en el teatro se aborden temas actuales. Siempre ha sido un elemento cuestionador de la realidad que se vive y los artistas tenemos una  necesidad constante de decir todo lo que  nos preocupa. Para mí, beber de las fuentes del Teatro Clásico, es algo enriquecedor. Si podemos tomar un texto clásico y actualizarlo no haremos otra cosa que reafirmarlo. Eso es lo que hacemos con la compañía de teatro “El Público” dirigida por Carlos Díaz.  Un buen ejemplo fue el montaje de “Calígula”. Desde el punto de vista profesional, es importante que un actor sea capaz de dominar un texto clásico no contemporáneo. Un texto clásico está lleno de “formas y riquezas” que nos dotan de un arma potente para luego interpretar cualquier personaje.

Vemos que esta rodando una película en la que realiza la dirección de actores.  ¿Nos puede comentar sobre el trabajo de dirección de actores y que tanto se debe involucrar con ellos para llegar a un buen resultado?

Bueno, en esta película no es que sea específicamente el director de actores de la misma. He sido llamado para trabajar con los actores en la creación de sus personajes y luego lograr que sean capaces de moverse cómodamente con ellos en el rodaje. Es un trabajo muy interesante y tengo que reconocer que han confiado mucho en mí. El director de la película siempre tiene en cuenta mi punto de vista sobre lo que se ha hecho.  Involucrarse con los actores es importante porque del conocimiento de ellos se puede extraer material suficiente. A veces algunos son más herméticos que otros, sin embargo en el caso de esta película, por no ser un drama psicológico no importa mucho experimentar ciertas zonas de la psiquis. Para algunos es la primera vez que hacen cine y me he centrado en provocarles una búsqueda de las acciones físicas. Elaborar una buena cadena de acciones físicas les va a permitir estar más cómodos a la hora de actuar. No hay nada que delate más la inexperiencia de un actor que el no saber qué hacer con sus manos.

Como director de actores, ¿cree usted que un actor debe tener conocimientos de interpretación cinematográfica?

Un actor debe de estar preparado para hacer su trabajo en cualquier medio artístico. Cada uno de estos medios tiene sus propias particularidades que lo diferencia del resto, pero también tienen algo en común: crear un alma humana coherente. En el cine es importante tener “oficio” y saber actuar para una cámara. No es como el teatro que uno sale a escena y es el único responsable de lo que hace. En el cine es imprescindible mantener la coherencia del personaje todo el tiempo, si en un plano general un actor hace una acción, debe de ser capaz de repetirla en los primeros planos, además por razones de producción un personaje si  sale  de una habitación llorando debe entrar a otra en ese mismo estado, pero una semana después. Si el actor no es capaz de mantener ese estado anímico en su memoria emotiva, puede ser un verdadero problema para el resultado final y darle grandes quebraderos de cabeza al director a la hora de montar la escena.

¿Cuáles son para usted las diferencias de hacer cine en distintos países?

Las diferencias son tan variadas como variadas suelen ser las circunstancias de cada país. Por ejemplo en Cuba se trabaja en condiciones de producción bastante difíciles. Hay que luchar cada día contra la incertidumbre de que puede faltar algo. Esto no sucede por ejemplo en España. Sin embargo en Cuba, el deseo de los artistas de poder hacer una obra a pesar de las dificultades, ennoblece de manera evidente el trabajo. En Cuba me siento muy cómodo trabajando, tenemos un mismo lenguaje y las carencias materiales pasan a un segundo plano. Hablo desde mi experiencia como actor. Sé que los Directores lo pasan bastante mal porque lógicamente eso sí puede afectar su resultado.

Dénos un significado simbólico de “Actor”

FABRICANTE de almas humanas diferentes entre sí. Alguien que a partir de unas líneas y varias indicaciones es capaz de crear un ser humano absolutamente creíble

 
¿Como ve la evolución del cine latino en el mundo?
Desgraciadamente el cine latino como todo el cine que no es hecho en Hollywood sufre la tiranía de las grandes distribuidoras. Por eso cuando una película latinoamericana logra imponerse, tiene doble mérito. Cada vez más Hollywood se nutre de la cantera que proporciona el cine latinoamericano y trata de absorber los nuevos talentos. Esto es algo que a la larga nos da prestigio y hay que saludarlo bien porque de alguna forma irá penetrando ese mundo que hasta hace poco tiempo era inaccesible.
¿Que película lleva en su mente y por que la recomendaría?
Son demasiadas. Muchas han influenciado mi vida. Todo depende de las circunstancias en que me encuentre. Algunas son ya clásicos porque han logrado distanciarse del resto. El cine de Visconti, de Fassbinder o Billy Wilder por poner sólo unos ejemplos, ha marcado a generaciones y mantienen la vigencia a pesar de los años.
Denos un tip para la memorización del texto
Cuando me estudio un guión, busco en todo momento la lógica del texto. Elaboro una cadena de acciones internas y después, en la escena, las acciones físicas hacen el resto. Nunca me falla este método
¿Qué herramientas utiliza para preparar sus personajes?
Ante todo, busco toda la información posible en el propio texto. A veces está entre líneas, uno descubre elementos no evidentes y que sin embargo pueden resultar muy interesantes. Pienso en los objetivos del personaje, en el por qué de su comportamiento. Justificar cada actitud, tratar de entenderlo. Es importante tener en cuenta lo que dicen los demás personajes del mío porque de alguna forma deben estar esos elementos visibles para los demás. Si los otros personajes dicen de él que es envidioso, triste o travieso, eso tiene que estar presente en la caracterización,  aunque yo como personaje no me sienta ni envidioso ni triste ni travieso. También es importante lo que yo como actor quiera decir con mi personaje y aportar ideas en ese sentido. Pienso en un “modelo”, en alguien cercano a mí o a mis vivencias personales  y por último en el físico. La imagen externa también tiene su valor por que es lo primero que se aprecia.
¿Que le puede decir a esos padres que ven la actuación como una carrera no seria, y de poca reputación, o inalcanzable?
Antes de ser actor, estudié en la Escuela de Pilotos de Altura de la Marina Mercante. Una vez graduado y por razones circunstanciales entré contacto con la actuación. Supe que eso era a lo que realmente me quería dedicar. No me fue nada fácil. Atravesé una etapa de esfuerzos y de trabajos donde se puso a prueba mi resistencia emocional y física. A veces pensé que no lo lograría, pero soy un hueso duro de roer y cuando digo “esto lo voy a lograr” no hay quien me pare. Mi madre se desesperaba. Para ella yo había cometido el mayor error de mi vida. No comprendía cómo después de graduarme con notable de una carrera que me brindaba una estabilidad absoluta, dejase todo para algo ilusorio como era la actuación. Su sentido de la protección como madre no le permitía verme sufrir y quizás se apresuraba en juzgar los resultados. Cuando me vio en la televisión por primera vez se puso de rodillas a dar gracias a Dios y a pedirle que no me equivocase. Fue gracioso porque al estar todo grabado era imposible que eso pasara. Ya con los años su mayor orgullo era saber que yo era un actor reconocido y respetado. Caminar conmigo por las calles era su mayor satisfacción. En cuanto a que la actuación es una carrera de poca reputación, me parece absurdo. Los actores somos tan normales en ese sentido como cualquiera. Los ejemplos son evidentes. Las sociedades están llenas de prejuicios y es mejor no pensar en ellos, directamente irles de frente y vencerlos. Ojalá la mayoría de las personas tuviesen alma de artistas. El mundo sería más sensible y comprensivo.
¿Qué libros puedes recomendar a los que se están preparando?
Los libros clásicos de Stanislavky sobre la preparación de un personaje. Es como la biblia de los actores. También se debe ampliar  culturalmente nuestro universo. Mientras más riqueza cultural se tenga más capacitados estaremos para entender cualquier tipo de psicología. Es importante tener entrenado nuestro aparato psicofísico porque es nuestra principal arma. Cuando surge un nuevo proyecto es como una nueva meta y llegaremos mejor a ella mientras estemos más preparados, además de que será más fácil reponerse del desgaste que supone ese esfuerzo
¿Qué consejo le das a los jóvenes que están luchando para estar dentro del medio como es el teatro, el cine y la televisión?
Cuando empezaba a querer ser actor y tuve los primeros tropiezos, leí en un libro de Herman Hesse una reflexión que nunca olvidaré. Decía algo así: “cuando alguien que de verdad busca algo, lo encuentra, no es la casualidad la que se lo propicia. Su propio deseo y su propia necesidad lo conducen a ello”. A título personal les sugiero que estudien, que lean mucho, vean buen cine, buen teatro y buena televisión. Esto agudiza el intelecto y la capacidad de imaginación. Un actor debe prepararse bien. No se desesperen por querer “llegar”. Es importante cuidar el físico porque cada vez más la imagen, al menos en la televisión, ocupa un lugar preferente. Y por otra parte está el hecho de que mientras mejor entrenados y saludables estemos, mejor podremos enfrentar cualquier reto profesional.  Esto no quiere decir que  se tengan que llegar a obsesionar con el tema o que sólo piensen en “cómo me veo”.  Les sugiero que con mirada atenta, observen todo lo que les rodea, los diferentes comportamientos humanos ya sean positivos o negativos, en ellos hay una fuente inagotable de aprendizaje. Hay que vivir las emociones sean cuales sean. Todo lo bueno y malo que nos pasa en la vida son elementos que nos enriquecen como seres humanos y como artistas. Convertir esas vivencias en emociones auténticas es algo que ennoblece la profesión y nos aleja de la superficialidad. Sería hermoso que con nuestro trabajo lográsemos trascender en el tiempo y dejar una buena huella de nuestro efímero paso por la vida.
 La Habana de Los dioses rotos dista un siglo de aquella en la que Yarini
se movía como dueño y señor de prostitutas y barrios marginales. Sin embargo,
los ecos de su historia perduran con otras caras y otros nombres, y el barrio de
San Isidro del siglo XXI aún puede ser el escenario de pasiones y violencias,
del crimen disimulado bajo un barniz de encanto y seducción.
Esta película del cubano Ernesto Daranas, que se estrenará próximamente en los cines de la capital, tiene entre sus protagonistas a Héctor Noas —consagrado actor de nuestra televisión, cine y teatro— en el papel
de Rosendo, un proxeneta con poder y astucia que rinde culto a Yarini, un hombre peligroso cuyas complejas
pasiones lo sitúan en el centro de los conflictos y presagian violencia.
Sobre los pormenores de su actuación, descrita como memorable por los críticos, nos
comenta en esta entrevista.

Yarini se ha convertido en un mito: el más famoso de los proxenetas
cubanos, influyente en los peores ambientes, amado por todas las mujeres y
envidiado por los hombres. Con esta imagen romántica se puede llegar a olvidar
todo lo sórdido y violento que es el submundo de la prostitución ¿Qué imagen del
proxeneta moderno construyó con el personaje de Rosendo?

Interpretar a Rosendo, más que un regalo, ha sido un privilegio. Es de esos personajes que
están tan excelentemente bien escritos que prácticamente solo hay que relajarse
y disfrutar haciéndolo. Cuando supe que haría ese personaje sabía que tenía que
construirlo dentro de los referentes actuales, un personaje que marcara cierta
diferencia con lo que vemos diariamente en la calle. Tenía que hacer algo
creíble pero diferente, alejarme del esquema. Por suerte, Daranas estaba en la
misma sintonía y así me lo hizo ver. Aunque tenía una idea de lo que iba a
hacer, quise ver algunos comportamientos directamente. Soy muy observador y eso
me ha ayudado casi siempre a seleccionar lo que de verdad me puede aportar como
actor. Vi a muchos “chulos” en la calle, la forma de tratar y relacionarse con
las mujeres, sus maneras de hacerse notar, de marcar su territorio… pero me di
cuenta de que en casi todos ellos faltaba algo vital para Rosendo: la “clase”.
Un hombre como Rosendo, que controla toda una zona de La Habana , que tiene a
“chulos duros” trabajando para él, que tiene una clientela como religioso, un
buen nivel de vida y que es respetado a muchos niveles, no puede ser un hombre
decadente o con un comportamiento marginal. Debe ser alguien con cierta cultura,
con una zona de la personalidad que mueva al encanto. Rosendo debía ser alguien
inteligente. Tan inteligente y capaz como para poder burlar cualquier obstáculo
salvo “el amor”. Esta es otra zona del personaje muy importante: su debilidad
por Sandra. Rosendo es capaz de plantarse en medio de un solar y poner las cosas
en “orden”. Hacer valer su poder y jerarquía, quitarse del camino a cualquiera,
pero comete el trágico error de enamorarse de la mujer equivocada.
Este sentimiento hace de Rosendo un personaje mucho más complejo y humano. Un
hombre que calcula todo, que puede adelantarse en las jugadas, que puede ser
irónico pero pasional. Quise dotarlo de cierta “energía”. Más que cotidiano
merecía trascender. Ojalá lo haya logrado.

¿Conocía la historia de Yarini antes de hacer esta película? ¿Cambió en
algo la percepción que tenía de ese mundo después de haberla
filmado?

Sí, por supuesto que conocía la historia de Yarini e incluso las obras de teatro que se
escribieron: Requiem por Yarini, de CarloS Felipe
todo un clásico del teatro cubano-
y El Gallo de San Isidro, de Brene. Lo que ha cambiado con respecto a lo que vivió Yarini es porque ha cambiado la sociedad, los comportamientos, las motivaciones.
Es obvio que se mantienen los códigos, quizás los valores referenciales
tan intrínsecos en nosotros. Ese mundo que unos años arás dábamos por desterrado
ha ido creciendo en proporciones alarmantes.
Lógicamente no podemos dejar de cuestionarnos por qué este aumento, este crecimiento
de ese mundo en la época actual. No dejo de reconocer que es dolorosa la consecuencia
pero habría que centrarse en las causas.

¿Fue difícil prepararse para una historia en la que influyen los hechos
pasados, la ficción llevada al guión y esa zona oscura de la realidad cubana que
no muchos conocen? ¿Hubo retos especiales a la hora de representar este chulo
habanero?

Bueno, la preparación para la historia en sí no fue difícil. La única relación con el
pasado es la del pañuelo con la sangre de Yarini que guarda Rosendo en su prenda
de santo… pero eso no pesa en la construcción del personaje. Todas las
sociedades tienen sus “zonas oscuras” y esta nuestra no es una excepción. Negar
que se tiene esas zonas es caer en una utopía que además de falsa no nos lleva a
ningún lugar, salvo a engañarnos a nosotros mismos. Por tanto, hay que asumirla.
Yo soy un hombre que vive en la calle, camino la ciudad, me pierdo con mi
bicicleta, oigo las historias y algunas las vivo directamente. No vivo en una
burbuja. A pesar de que desde hace diez años, paso temporadas trabajando en
España no he despegado los pies del suelo… de mi suelo, de lo que considero
mío. Por eso, no me es ajeno lo que trata la película. Quizá lo que no conozco
son los mecanismos que se usan y ahí es donde uno como actor debe investigar. El
hecho es que Daranas, que además de escribir y dirigir la película había hecho
una seria investigación y, por tanto, es un conocedor de lo que se habla, me dio
todos los recursos e informaciones que necesitaba. Me recomendó bibliografía. Mi
mayor reto era saber reflejar el aspecto religioso del personaje y que fuese
auténtico. Nuevamente Daranas me facilitó el trabajo buscando asesores que
además de hablar conmigo estuvieron en el set durante el rodaje para que ese
aspecto fuese lo más auténtico posible. He tenido noticias de que están muy
contentos con el resultado, y eso me llena de satisfacción.

 

¿Cómo fue la relación con el director y el resto del reparto durante la
filmación?

Creo que he sido en muchas ocasiones un hombre afortunado en la profesión. He tenido la
suerte de compartir con grandes artistas, y esta película lo confirma. Con
Daranas la relación siempre ha sido excelente. Es tan cercano que no es difícil
quererlo como a un hermano. Este es el tercer trabajo que hacemos juntos. Tiene
algo fundamental para ser un buen director: es muy respetuoso en el trabajo con
el actor. Es consciente de que los actores trabajamos con emociones y
necesitamos esa comunicación directa con el director. Por otra parte, sabe lo
que quiere y sabe cómo pedirlo. Confía en el actor. Permite el intercambio de
ideas, pero a la vez es muy exigente con el resultado de lo que está buscando.
Si a esto le sumamos que es una de las mejores personas y una de las más
honestas que he conocido, ya tenemos al director ideal con el que todos queremos
trabajar.

En relación con los actores, ya había trabajado con la mayoría. El elenco de la película es
un lujo en todos los sentidos. Silvia Águila es una actriz con la que, desde que
coincidimos en El hombre de Venus se estableció una relación profesional-personal insuperable. Ya hemos estado juntos en otros proyectos y espero seguir repitiendo con ella. Es pura emoción y
sensibilidad. No tuve la suerte de tener escenas con Isabel Santos, a quien
adoro y respeto. Algo similar me pasó con Amarilys Núñez, con quien tampoco tuve
escenas para compartir y me hubiese gustado, aunque ya habíamos coincidido en
La pared, de Alejandro Gil. Lo que sí fue una sorpresa, un descubrimiento, fue
Annia Bú, con quien tuve el grueso de las escenas. Es una actriz que a pesar de
ser su primera película y actuar al lado de gente con mucha experiencia, se
batió en buena lid logrando un trabajo meritorio. Además, es un amor como mujer
y un regalo para la vista. Detrás de su poca experiencia y su ingenuidad (porque
es muy joven) hay una actriz con un afán enorme de superación. Algo similar me
pasó con Carlos Ever Fonseca. Es un tipo entrañable, sin maldad, que se da a
querer muy fácil. Para él este personaje era un verdadero reto. Quizá se sintió
tenso durante el rodaje, pues debía estar violentándose constantemente. Sabía
que estaba en el ojo del huracán, que con este personaje se estaba jugando
muchas cosas. Lo felicito sinceramente por el resultado. Ha quedado entre
nosotros una cálida amistad. Por último Eman Xor Oña, que es un actor de esos
centrados en lo que hacen y que es un placer tener una escena con él. Tuve
varias, gracias al guión. Hizo un trabajo de filigrana en un personaje difícil,
al no tener grandes conflictos.

Con el resto no tuve escenas, desgraciadamente, pero son actores con los que tengo una
excelente relación personal: Patricio Wood, Mario Limonta, Joel Infante… etc.,
y los nuevos rostros de las muchachas que hacen pequeños personajes con una
autenticidad encomiable.

 

¿En qué películas u otros proyectos lo veremos
próximamente?

Ya está en la fase final de posproducción la película de Enrique Pineda Barnet “La Anunciación”. Es un trabajo muy querido y largamente esperado. No estoy muy seguro, pero podría estrenarse quizá en el aniversario del ICAIC y estará seguramente en el próximo Festival de Cine de La Habana. Es una película muy interesante y con un tema que a todos nos toca: la separación de la familia. Por otra parte, acabo de rodar mi
participación en una coproducción hispano-mexicana que se llama El baile de San
Juan, que se está filmando entre España y México. En estos momentos estoy
ensayando un teleplay con Toledo para la televisión. Es posible que haga algo
con El Público, mi grupo de teatro, bajo la dirección de Carlos Díaz en el
transcurso del año y finalmente estamos en las conversaciones para otro proyecto
en cine que será algo diferente en mi carrera… ¡eso espero!

Entrevista
a Héctor Noas, “Rosendo” en Los Dioses Rotos

Autor:Fuente: ICAIC 25 de Marzo 2009

El admirado actor cubano Héctor Noas, ha recibido el Premio Caricato de actuación en la especialidad de cine, que otorga la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. El merecido premio responde a la excelente actuación de Héctor en el filme Los dioses rotos, del realizador Ernesto Daranas, que se exhibe en este momento en las salas del país.

ICAIC DIGITAL se ha dirigido al actor premiado y este, amablemente, ha respondido a nuestras preguntas:

Acabas de ganar un importante premio de actuación, el Caricato, ¿qué significación tiene para ti y, en general, que valor le concedes a los premios?

Ganar este Caricato como Mejor Actor en Cine, es un gran estímulo moral, un incentivo emocional para seguir apostando por nuestro cine a pesar de las dificultades con las que se realiza. Ver el éxito de la película y en particular la acogida que ha tenido mi personaje me hace reafirmarme en mi decisión de optar por lo que sucede aquí.

En general los premios tienen una importancia relativa. Es cierto que algunos te abren puertas, te dan a conocer, pero no podemos sobreestimarlos u obsesionarse con ellos. Hay que mantener los pies en la tierra. No siempre los premios son justos y dependen del criterio de quien lo otorgue. Recibir un premio, de alguna forma me hace pensar que estoy yendo por un buen camino o las cosas están resultando favorables.

Tu personaje en Los Dioses Rotos era extraordinariamente difícil, por la proclividad que tienen estos personajes a estereotiparse o resultar falsos. Sin embargo, tu interpretación rebosaba autenticidad y contención, ¿cómo lo lograste? 

Si lo he logrado creo que se debe en gran medida a que precisamente traté de huir del esquema. Era importante a la hora de enfrentar este personaje el dotarlo de un mundo interior complejo e interesante. Lo que tenía de negativo como personaje era evidente en el guión y yo debía (y en esto Daranas coincidió conmigo y me allanó el camino) mostrar ese otro lado humano, pasional que significaba su debilidad en el amor por Sandra. Rosendo era un personaje que no podía hacerse desde lo cotidiano…desde lo vulgar. Traté de que se elevara por encima de ese mundo…que tuviese cierta trascendencia

Suele preguntarse a los directores qué le piden a los actores. Tú, como actor, ¿qué les pides a los directores?

Los actores somos los instrumentos más sensibles con los que cuenta un director, somos los encargados de trasmitir las emociones e ideas que ese director quiere mostrar. A veces no hay opciones y tienes que trabajar con un director que no es el ideal pero que te ofrece algún personaje interesante. Yo particularmente prefiero los
directores inteligentes y sensibles que saben lo que quieren y saben cómo pedirlo. Me gustan los directores que permiten a un actor hacer aportes y desde el respeto se establece un diálogo creativo enriquecedor. No me gustan los directores tiránicos que quieren imponer un criterio sin tratar de darte los argumentos necesarios
para convencerte. Yo he tenido suerte en mi carrera, quizás es porque he tenido la posibilidad de la “opción”

Tus inicios, y tu carrera toda, han estado muy vinculado al ICAIC y, en una etapa, a la figura del maestro Enrique Pineda Barnet. ¿cuánto le debes a uno y al otro?

Tuve la suerte de empezar mi carrera por el cine y he seguido en contacto con él de manera sistemática. Mi primer trabajo importante fue precisamente de la mano de Enrique Pineda Barnet en su película Tiempo de Amar. También fue él mi primer maestro de actuación y quien me dio las mejores armas para seguir por este camino. Ha sido a lo largo de mi vida y mi profesión una suerte de guía, de ejemplo de lealtad y honradez, de espíritu de superación y auto exigencia que es muy importante. Enrique desde el más absoluto desinterés ha
ayudado a generaciones de jóvenes que continúan queriéndolo y buscándolo. No por gusto le llaman “Maestro”. Esa palabra significa mucho. Para mí ha sido como mi Padre y como soy buen hijo he querido siempre lograr que se sienta orgulloso de mí.

Fuente: Boletín ICAIC Digital

Monday, September 28, 2009

La Anunciación en palabras de Héctor Noas

Jesús Rosado
¿…?
HN: Ha sido una idea de Alejandro Ríos con el apoyo absoluto de Ever Chávez de FundArte. Ya anteriormente Alejandro había logrado traer y exhibir
Los Dioses Rotos a poco tiempo de su estreno. Ahora con La Anunciación, repite. Ellos fueron quienes coordinaron todo con Enrique [Pineda Barnet] y yo caí en el programa matando dos pájaros de un tiro porque me habían invitado al Festival de Cine Latino de Providence con motivo de la exhibición de Los Dioses Rotos y se me hacía oportuna la visita a Miami con vistas a esta premiere internacional que en cierto modo está simultaneándose con la de Santo Domingo y San Juan. Ojalá estos intercambios puedan sistematizarse porque aquí en Miami hay un público valioso, conocedor, bien conocedor, y no solamente de cine cubano.

¿…?
HN:
La Anunciación es una pieza de corte intimista, no tiene nada de comercial. Según el propio Enrique Pineda esta es la película suya que más tiene que ver con él. Muy auténtica, muy honesta. Introspectiva. No importa que no sea del gusto de un público amplio. En ella se aprecia por momentos la influencia de Chéjov, tanto en la dramaturgia como en los textos y en la atmósfera.

¿…?
HN: Bueno, yo le hubiera quitado algunos minutos, pero vale decir que ya esa sería mi película. Yo respeto mucho el criterio de Pineda en cuanto a lo que se propuso y sí pienso que es una obra que va hacer pensar a la gente. Este es un tema que será recurrente tanto en la literatura como en el cine de autores cubanos. Como lo ha sido para los argentinos el tema de la dictadura, los desaparecidos y el exilio. Cada país tiene su etapa o zona sensible y la nuestra es y será por mucho tiempo el drama de la separación de la familia, las causas que lo motivaron y sus consecuencias.

¿…?
HN: Claro. Ese era el sueño de Pineda Barnet, que la película se exhibiera en las dos orillas. O en las tantas orillas. Él esta muy contento y ahora es cuestión de esperar por la reacción del público. Te repito, es una película distinta, con un estilo muy personal, pero que por sobre todas las cosas respeta a los que se fueron y a los que decidieron quedarse.

¿…?
HN: Ja,ja,ja. No, no es para tanto. Tampoco es un argumento eslavo. Es una trama caribeña que comienza un poco como un
thriller y de pronto se torna en otra cosa. También tiene que ver con la falta de entendimiento generacional que puede haber entre nosotros los cubanos actualmente. Hay que verla decididamente. Y hay que pensarla. Lo que sí te puedo asegurar es que aunque ha provocado algunas lágrimas, está lejos de ser un melodrama.

¿…?
HN: Mmm… No puedo imaginarme. Es como el muy mentado concierto de Juanes, que en realidad no se sabía qué iba a ocurrir hasta que de una vez se produjo el suceso. Miami con relación a la película es una incógnita. Yo siento mucha curiosidad, de verdad Jesús, por observar cómo un público donde afluyen tantos dolores que tienen que ver con el argumento, va asumir las diversas lecturas que te brinda el filme. La Anunciación, insisto, no es precisamente una realización para entretenerse, es una obra –y ahora cito al propio Enrique- para meditar las diferencias que nos separan y sobre la posibilidad de amarse aún por encima de esas diferencias.

La Anunciación de Enrique Pineda Barnet
Teatro Tower, 29 de septiembre, 2009  7:00 pm y 9:00 pm (Funciones únicas)

 

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